Diástasis abdominal y suelo pélvico

La diástasis abdominal es la separación de los músculos rectos del abdomen a lo largo de la línea alba, es decir, que nuestros abdominales están separados dejando un espacio en el medio. Es fisiológica durante el embarazo, principalmente durante el segundo y tercer trimestre, no obstante, existen otras causas que pueden provocar esta patología.

Nuestra faja abdominal nos da estabilidad al tronco y a la pelvis, por lo que su alteración va a afectar a la integridad, control mecánico y a la fuerza funcional de la pared abdominal causando disfunciones a nivel lumbopélvico y síntomas uroginecológicos como dolor lumbar, prolapsos pélvicos, incontinencia urinaria, incontinencia fecal, dolor pélvico y estreñimiento.

Pero ¿se puede curar la diástasis abdominal?

La separación de los rectos se puede mejorar, pero la recuperación completa, la vuelta a la posición y aspecto iniciales es difícil de lograr especialmente en diástasis muy amplias. Sin embargo, sí que podemos “prevenir” una diástasis excesiva siguiendo ciertas pautas durante el embarazo:

  • Buen estado físico previo al embarazo.
  • Optimizar la salud durante el embarazo (llevar una hidratación y dieta adecuada, descansar bien y hacer ejercicio).
  • Evitar ejercicios que aumenten demasiado la presión intraabdominal.
  • Cuidar la higiene postural.
  • Evaluación fisioterapéutica para controlar la evolución del crecimiento del abdomen.
  • Visitar a un profesional especializado en la etapa perinatal para asegurar una movilidad correcta.
  • Evitar maniobras de Valsalva.

¿Cómo podemos tratar la diástasis?

La ecografía funcional y una valoración manual nos van a permitir valorar el grado de diástasis y nos darán la información suficiente que nos ayude a decidir sobre el posible tratamiento, así como la evolución y eficacia de este.

Una vez realizado el diagnóstico se realizará un programa personalizado en el que combinaremos ejercicios de control motor del área lumbopélvica, activación específica del músculo transverso del abdomen, terapia manual, electroestimulación, radiofrecuencia, ejercicios de estabilización del Core, control y cuidado postural y gimnasia abdominal hipopresiva.

En los casos donde el programa de recuperación no mejora la sintomatología persistiendo la alteración funcional, o en casos más severos como pacientes con una diástasis superior a 5cm o con hernia abdominal la intervención quirúrgica será el tratamiento de elección. En caso de recurrir a la cirugía, la fisioterapia seguirá teniendo un papel importante tanto antes como después de la intervención para garantizar una correcta recuperación.

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